Nos fuimos al mar. Como niña, mi familia nos íbamos al mar durante el verano. La familia de mi esposo, no. Por eso, me encanta irme al mar pero mi esposo no lo prefiere.
Cuando mis padres me preguntaron si yo quería irme al mar con ellos y mis hijos, yo no tenía que pensar por mucho tiempo. Claro que sí. Yo quería mostrar la belleza del mar a mis hijos. Mi esposo no podía ir--el verano es el tiempo del año en que tiene mucho trabajo--pero me fui con mis hijos solita.
No quiero mentir y decir que todo el viaje fue relacción y diversión por mi. Sin embargo, el Señor me dio tres regalos tan bonitos allí.
El primero, mis hijos vieron la grandeza del mar. Hablamos del mano del Señor cuando lo hizo. Fue un momento increíble.
El segundo, el tiempo con mis padres fue especial. Viven 4 horas de nosotros y no podemos verlos con mucha frequencia. Cuando yo era una bebe, mi padres me adoptaron. Como adulta, no pienso en ello mucho porque yo sé que mi valor es en el Señor que me adoptó también. Sin embargo, cuando estoy con mis padres por mucho tiempo, me siento como no soy bastante. Como madre, no me gusta que mis hijos se porten tan mal cuando estamos con sus abuelos. Mis hijos son indepedentes--como su padre--y mis padres no los comprenden. Si, deben portarse bien y escucharme mejor, pero muchos días en el carro es duro por cualquier persona. Cuando tienen 3 o 5 años, es aún más duro. Me sentía como yo tenía que mantener una tormenta adentro de una jarra. No me gustó.
Sin embargo, mis padres podían ver lo que es mi vida cada día. Podiamos reírnos un par de veces y ellos les gustó mucho verles a mis hijos mientros que jugaban en el mar.
El tercero, el Señor me recordó que tiene el poder del mundo en sus manos. Hizo la grandeza del mar. Controla las olas. El mar siempre cambia. La vida cambia en cada momento, también, pero tengo miedo de perder control. Quiero controlar cada cosa que esta en mi vida. El Señor no me hizo con la intención que yo controlo todo. Debo vivir cada día mientras que confio en El, no mi misma. El Señor que controla las olas del mar puede hace lo mismo por mi. Tengo que recordarme que no soy tan grande que pienso que soy.